Lo que cuesta hacerse entender


Hablarle a otra persona puede parecer fácil, a primera vista, para una gran mayoría. Muchos desde cierta edad perdimos el temor a hablarle a casi cualquier interlocutor. Le hablamos con confianza y propiedad a nuestros compañeros de trabajo (así como a nuestros amigos).

En ocasiones, en medio del afán, le entregamos “un mensaje” a nuestro interlocutor creyendo que con lo que dijimos fue suficiente, y en considerables casos nos damos cuenta que no fue así. Esto pasa normalmente porque lo que queremos decirle al otro no es exactamente lo que le decimos y ahí es donde surgen las confusiones o malos entendidos. Las consecuencias pueden ir desde la automática desaprobación, que casi inmediatamente puede terminar en una aclaración y buenos términos, como puede llegar hasta un gran malentendido con graves secuelas en el ambiente laboral. ¿Por qué pasa esto y cómo lo podemos evitar?

Hace unos días en una conversación con Julián Bedoya Castrillón, él me decía: «Hacerse entender sin conocer el contexto del interlocutor es una tarea pretenciosa, dirás cosas como “es claro que tal herramienta es más eficiente para esto”, cuando quien te escucha puede ni siquiera conocerla». Y aclaraba un poco más: «Entregar un mensaje y pretender que para el interlocutor significará lo mismo que para mí, es creer que los dos hemos vivido exactamente las mismas experiencias».

En el mensaje de Castrillón podemos resaltar que una de las cosas más difíciles, según él, es dejar de suponer que la persona que me escucha conoce de qué le estoy hablando. El error se manifiesta claramente en creer que la otra persona tiene el mismo bagaje y conocimientos que tenemos. Un par de elementos que podemos usar para evitar este tipo de situaciones son la empatía y la curiosidad, por un lado ponerse en el lugar del interlocutor y adicional, en vez de suponer, indagar un poco sobre la percepción de esa persona antes de hablar por hablar.

En una conversación hay múltiples mensajes entre los interlocutores, se trata básicamente de seis mensajes, a saber [1]:

  1. Lo que quieres decir
  2. Lo que estás diciendo
  3. Lo que la otra persona escucha
  4. Lo que la otra persona cree que escucha
  5. Lo que la otra persona dice
  6. Lo que crees que la otra persona dice

En la siguiente figura se muestra un esquema de dicha situación.

Mensajes en una conversaciónEste fenómeno se presenta debido a que el cerebro piensa más rápido que lo que el habla puede avanzar, entonces nos vemos inmersos en una conversación llena de mensajes y debemos estar bien concentrados y ser metódicos para aprovecharla al máximo en nuestro beneficio. Este modelo de seis mensajes nos permite tener una forma de interpretar una conversación, al saber de una forma sistémica como sucede podemos constatar las etapas de este modelo en nuestras conversaciones, analizar lo que sucede en cada una de ellas y tratar de predecir las posibilidades que se pueden presentar.

Además de la empatía y la curiosidad que hablábamos antes, podemos encontrar en diversas fuentes innumerables recomendaciones, sin embargo, debemos tener claro que el objetivo no cambia: lograr hacernos entender cada vez mejor, no sólo por hoy sino cada día más. Es por esto que hay que extraer el contenido y actuar en busca de hacernos entender. Las recomendaciones son muy buenas, porque dan razón de la experiencia de personas que ya ha logrado sortear diversas situaciones complejas de comunicación, sin embargo, los modelos son mucho mejores, porque permitirán desarrollar un conocimiento propio y único que será útil para muchas más situaciones claramente diversas.

Finalmente, ¿cuánto tiempo le vas a dedicar a pensar en tus nuevas conversaciones? ¿Cuánto tiempo vas a invertir en repensar las viejas conversaciones? ¿Cuánto tiempo dedicarás para estudiar un modelo? ¿Cuánto tiempo tendrás para conocer algunas recomendaciones? En las respuestas a estas preguntas, está la respuesta a cuánto te cuesta hacerte entender.

[1] J. C. Curtis, Managing Sticky Situations at Work: Communication Secrets for Success in the Workplace, California: Praeger, 2009.

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Julián Bedoya Jiménez

Ex-Director y Bloguero at Infusion
Apasionado por la Comunicación, en especial, la Comunicación Efectiva en Ambientes Laborales. Soy una persona curiosa y disciplinada, me encanta investigar y tengo especial interés y aptitudes en marketing y publicidad. Fui socio fundador de Infusion S.A.S., donde cada día exploraba mi lado creativo, comunicador y emprendedor. Ahora lo hago como empleado.

Acerca de Julián Bedoya Jiménez

Apasionado por la Comunicación, en especial, la Comunicación Efectiva en Ambientes Laborales. Soy una persona curiosa y disciplinada, me encanta investigar y tengo especial interés y aptitudes en marketing y publicidad. Fui socio fundador de Infusion S.A.S., donde cada día exploraba mi lado creativo, comunicador y emprendedor. Ahora lo hago como empleado.

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