El bloqueo se disfraza de sabio


Disfraz de sabio-01

El bloqueo en una conversación se presenta de muchas formas, hace algún tiempo Julián Bedoya nos habló en este blog del bloqueo que se da cuando una persona exhibe sus títulos profesionales, para demostrarles a todos que su conocimiento es superior y no tiene porqué ser puesto en duda; en otra ocasión tocó el tema del bloqueo que se da cuando alguien cierra las puertas a la argumentación diciendo que no va a hablar específicamente de algún tema.

Hoy yo seré el encargado de desenmascarar nuevamente el bloqueo, que esta vez toma la apariencia de sabio. No es el caso de una persona que de verdad tenga un conocimiento superior, sino de una persona que cree que por usar frases como “las cosas no son así”, “no, esa marca es la peor que hay”, “el mejor para eso es…”, “nadie sabe de verdad como se hace eso”, “si usted quiere perder su plata entonces hágalo”, no debe ser refutado.

El problema no es ser categórico, pues todos en algunos temas, ya sea por experiencia o por estudios tenemos el derecho a no aceptar argumentación al estar totalmente seguros de tener la razón. El problema es pretender que en todas las áreas del conocimiento y en todos los casos se tiene la razón. El efecto que esto tiene en una conversación es devastador, tanto que las supuestas conversaciones se convierten en monólogos y peor aún, monólogos que ya el interlocutor no escucha.

Uno nota que esas afirmaciones radicales no tienen bases reales de conocimiento, cuando ante el primer valiente que decida refutarlas, quien las dice se ofusca, la cuestión es que la ira no se da porque se le esté contradiciendo, sino porque aparte de sus frases, no tiene ningún argumento real. Uno sólo debe afirmar estar seguro de algo cuando tiene los argumentos que lo corroboran, de lo contrario se es un simple impostor de sabio.

Una recomendación para estas personas es agregar a su diccionario interno términos como “creo”, “tengo entendido”, “me parece”, etc. Pues de alguna forma deben diferenciar lo que en realidad saben de lo que apenas tienen una idea. Utilizar estos términos es dar luz verde a la argumentación, al aporte de otras personas y sobre todo a asimilar nuevos conocimientos. En últimas, en eso consiste una buena conversación: argumentar, refutar, consensuar y aprender.

Lo peor que podría pasar al dar paso a la argumentación es que tengas un rato agradable escuchando los puntos de vista de otras personas, y que al final debas tener la madurez suficiente para aceptar que el otro tiene la razón; y si es verdad que la tienes tú, podrás estar más seguro la próxima vez.

No te niegues la posibilidad de tener una conversación agradable por presumir que lo sabes todo, podrías estar evitando aprender algo nuevo.

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Como profesional, la palabra que mejor me define es “curiosidad”, soy incapaz de quedarme sin buscar la solución a una duda. Estudié Ingeniería Industrial y durante este periodo me di cuenta de que las llamadas fronteras del conocimiento eran más grandes de lo que creía y que aunque jamás podría aprender todo, no tenía nada de malo proponerme a aprender por lo menos una cosa nueva cada día.

Acerca de Carlos Orrego Benítez

Como profesional, la palabra que mejor me define es “curiosidad”, soy incapaz de quedarme sin buscar la solución a una duda. Estudié Ingeniería Industrial y durante este periodo me di cuenta de que las llamadas fronteras del conocimiento eran más grandes de lo que creía y que aunque jamás podría aprender todo, no tenía nada de malo proponerme a aprender por lo menos una cosa nueva cada día.

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