¿De quién es la culpa? Responsabilidad Social Individual


Modificado de https://www.flickr.com/photos/thelotuscarroll

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Pareciera que cada vez que sale a la luz pública una catástrofe ambiental, se muestran cifras del calentamiento global o inclusive cuando nos sentamos a hablar con nuestros amigos sobre la desigualdad social o la falta de oportunidades, alguien sacara un directorio telefónico y eligiera una marca para hacer recaer sobre ella toda la culpa de los males de la sociedad.

Entonces aparece una solución, que en un principio es malinterpretada, pero que hoy por fin está tomando el rumbo correcto: la Responsabilidad Social Empresarial. Pero tanto al señalar culpables, como al plantear soluciones, se nos olvida que una marca no es más que el reflejo de lo que hacen y piensan los individuos que trabajan para ella. Lo que hace o deja de hacer una marca, depende únicamente de las actitudes y aptitudes de las personas que intervienen en ella. Si hay un derrame de petróleo en el mar, no es porque la «marca» perforó el caso del barco, sino porque una o varias personas se olvidaron de hacer bien su trabajo y no midieron de antemano las consecuencias del olvido.

Es por eso que antes de hablar de Responsabilidad Social Empresarial (RSE), hay que hablar de Responsabilidad Social Individual (RSI), que es definida como, « la conducta ética del ciudadano para consigo mismo y con el entorno, y va mucho más allá del cumplimiento de las obligaciones legales, está relacionada con nuestra actitud en el hogar, con nosotros mismos, con nuestra familia, con nuestros amigos, con el ambiente, con el trabajo, con nuestros vecinos, y con la sociedad en general»  [1].

Todos los seres con los que nos relacionamos o interactuamos, dentro de los grupos mencionados anteriormente, son llamadas stakeholders, que en general podrían definirse como «personas u organizaciones que experimentan cambio o afectan la actividad de forma positiva o negativa, como resultado de la actividad que está analizando» [2], aunque yo agregaría a los demás seres con los que compartimos el planeta.

Se ha comenzado a entender que la responsabilidad social, no consiste en dar limosna, sino en generar soluciones de raíz. Eso se logra apoyando la cultura, la educación y el empleo formal y justo. Como individuos, la responsabilidad social se refleja cuando nos aseguramos de que nuestro crecimiento esté ligado al crecimiento de nuestros stakeholders. Eso dejar una huella positiva en nuestro entorno y como efecto adicional, se dará un mejoramiento en un marca personal (pero ese no es el objetivo, sino un efecto colateral).

Una de las definiciones más controvertidas sobre la RSE, es la de Milton Friedman que dice: «Hay una y sólo una responsabilidad social de las empresas: utilizar sus recursos y dedicarse a actividades diseñadas para incrementar sus utilidades, siempre y cuando se mantenga dentro de las reglas del juego, lo que quiere decir que practique una competencia abierta y libre sin engaños ni fraudes» [3]. Esta es quizás una de formas más frías de interpretar la responsabilidad social. Pero aún, si estás de acuerdo con que una empresa o una persona no tienen que hacer actividades filantrópicas y donaciones, para llamarse “Socialmente Responsable”, deberás haber notado que Friedman deja muy claro que esos fondos deben ser invertidos en hacer bien el trabajo. Cuando te propones a perfeccionar lo que haces y la forma en que interactúas con tus stakeholders estás aportando a su bienestar. Sé un profesional en todo momento, quien dice que no se puede ser un papá o mamá, hermana o hermano, amiga o amigo profesional.

 

[1] Asociación Española para la Calidad, «AEC: Asociación Española para la Calidad,» [En línea]. Available: http://www.aec.es/web/guest/centro-conocimiento/responsabilidad-social-individual. [Último acceso: 30 10 2014].

[2] J. Nicholls, E. Lawlor, E. Neitzert y T. Goodspeed, Guia para el Retorno Social de la Inversión, Grupo Civis, 2012.

[3] C. W. L. Hill y G. R. Jones, Administración Estratégica, Mexico: McGraw Hill, 2009.

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Como profesional, la palabra que mejor me define es “curiosidad”, soy incapaz de quedarme sin buscar la solución a una duda. Estudié Ingeniería Industrial y durante este periodo me di cuenta de que las llamadas fronteras del conocimiento eran más grandes de lo que creía y que aunque jamás podría aprender todo, no tenía nada de malo proponerme a aprender por lo menos una cosa nueva cada día.

Acerca de Carlos Orrego Benítez

Como profesional, la palabra que mejor me define es “curiosidad”, soy incapaz de quedarme sin buscar la solución a una duda. Estudié Ingeniería Industrial y durante este periodo me di cuenta de que las llamadas fronteras del conocimiento eran más grandes de lo que creía y que aunque jamás podría aprender todo, no tenía nada de malo proponerme a aprender por lo menos una cosa nueva cada día.

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